31 agosto 2014

Voz

Siegfried Zademack, “Böcklins Toteninsel, versetzt” (1987)

Me extraño en el paralelo de la voz,
en el verso suave hilando cordura.

Me desgarro a versos, y algunas veces me sonrío
entre hambrientas tempestades de palabras.

Soy tan pequeña que vivo arrinconada
en la cuerda vocal de la poesía misma.
Desde allí mi deslizo y agiganto
atravieso muros traspaso colinas
me encadeno al viento.

Me extraño en la comisura de la voz,
en el verso escrito con sangre.

Me escondo en los versos, y algunas veces salgo
a pasear la cobardía que arrastran mis palabras.

Valiente destino el de mi poema triste
que vive enamorado y palpita conmigo.
Sólo alguna vez lo he visto soñando
condenando guerras visitando refugios
reventando al fuego.

Me extraño en el paralelo de mi voz,
palpitando tempestades escritas con sangre,
barriendo cobardías miedos delirios atrocidades.

Me extraño en la comisura de mi voz,
encadenada al viento...

30 agosto 2014

Mar




Mis pies de espuma y oleaje, despuntando resacas.
Soy mar y almizcle.

Ideas desordenadas por el sol.

26 agosto 2014

Julio Cortázar, ese hombre



Julio Cortázar, ese hombre,
de facciones duras y verso suave,
el mismo que me condenó a la locura
de las palabras y de los abismos.

Julio leyendo a Poe para mí junto a la cama,
mientras cebo el mate y le sonrío.
Flanelle nos observa,
acurrucada en el marco de la ventana,
jugando con el humo del Gauloises.

Sueños.
A veces lo imagino como un Horacio cualquiera,
bohemio y difuso,
pero siempre ha sido Lucía.
Esa mirada perdida,
con los recuerdos bailándole alrededor
y un silbato para llamar al tiempo que se escapa.

Julio Cortázar, el hombre musical
que te recorre la espalda con la voz.
Él fue antes que el jazz,
fue antes que Magritte,
antes incluso que dios, si es que existe,
o que Daniel Defoe.

Julio tal vez, tal vez finales de agosto,
siempre París y Buenos Aires,
alguna vez eclipse del río Miño,
pero nunca silencio.

Julio, ese hombre junto a la cama,
mientras cebo el mate y le sonrío,
amándole,
con violenta prescindencia del mañana.*

*Verso de "Una carta de amor" de Julio Cortázar.

23 agosto 2014

Sofía (extracto)

Sofía guardaba en su diario las imágenes de cada uno de sus latidos, para no volver a perderse. Había tardado mucho tiempo en encontrar aquello que algunas personas llaman el camino. El suyo no estaba marcado, se parecía más a un Picasso, pinceladas de colores sosteniendo en vilo la silueta de su vida.

Cerró la libreta y se metió en la cama. De su mente volaron los recuerdos, para posarse junto a la ventana. Luna se escondía en algún laberinto de hormigón. Esa noche volvió a soñar con los ojos negros, y el olor a tabaco encendido con cerillas, y una canción de Silvio... y se vistió de estrellas.

Al despertar, en su cabeza sonaban las notas de algún amor, los versos de algún poema leído a oscuras, entre las sábanas. En aquel momento, la sensación de estar de paso se hizo más nítida. Y lloró. Esa mañana se prometió subirse a su nube y salir volando, sin esperar a que las piezas del puzzle encajaran, dejándose llevar. Y su sonrisa alumbró más que los rayos que empezaban a cegar a los noctámbulos.

22 agosto 2014

Soy poesía y estoy hecha jirones

Asaltada e invadida por las dudas,
me corroe el invierno con su escasez de abrazos.

Neruda (y otras) meriendan mis noches,
hipnotizada, entre tanto, quedo en el recuerdo
de algunas despedidas...

Me gustas.

Suena esperpéntico y cobarde
escribirlo, así, en un papel en blanco;
suena a tristeza
a tiza
a cristal roto.

Suena a lentitud.

No tengo ninguna prisa
por confesarte mi alma
mientras pueda desnudarla en tu presencia.
No tengo ninguna prisa.

Me gustas,
             me basta.