22 junio 2017

Abrazos


Necesito a alguien que me abrace cuando llego a casa. No a alguien romántico, tan solo una persona que me abrace cuando necesito romperme en mil pedazos y después me ayude a recomponerme. Alguien que entienda que no todo tiene que volver siempre al mismo lugar, que la vida es como un Tangram de piezas infinitas. Una persona que sepa que la tristeza forma parte del camino hacia la felicidad. Ni siquiera tiene que ser sólo una persona, pueden ser tantas como amor pueda repartir.

Estoy cansada de ser fuerte, de repetir que todo está bien y de no saber pedir ayuda. Cansada de sentir miedo frente a mi propia vulnerabilidad. Sé que la vida es hermosa y, aún así, siento que hay algo roto dentro de mí. Quiero remachar, de una vez por todas, esta herida que vuelve a sangrar una y otra vez.

Necesito a alguien que me abrace, que me regale sonrisas, una fuente de alegría y equilibro. Personas sencillas y amables, que demuestren en los pequeños detalles que saben amar. Que rieguen la semilla de la estabilidad que crece en esta tierra fértil que es mi propio yo y, algún día, me ayuden a cosechar los frutos de la felicidad compartida.

"Para encher os ocos das pegadas das urxentes despedidas..."