23 enero 2014

Dudas


Y es que en aquel mismo momento te hubiera cogido por la cintura, despacio pero con firmeza, y allí me hubiera quedado a vivir, con mi cabeza apoyada dulcemente en tu espalda, justo en el lugar donde acaban tus caderas.

Dudas. Miedo. Ansiedad.
Tres palabras que se repiten como un mantra,
acolchando mi vida, dejándome desnuda.

Dudas por no entender mi cuerpo,
esquema patriarcal de las mentiras
sobre ideales de belleza y arquetipos.

Miedo a perderme en esta soledad tan mía
que tanto me asusta y me fustiga,
pero en cuyo abrazo me enloquezco.

Ansiedad de ser quien soy con tanta duda
de vivir como vivo en tantos miedos,
ansiedad que se esconde en mis pupilas.

Dudas. Miedo. Ansiedad.
Tres palabras que me atan a los sueños
de conseguir la libertad a cualquier precio...

...justo en el lugar donde acaban tus caderas.

22 enero 2014

Autoinculpación


No sé cuándo voy a dejar de quererte
con esta extraña entereza mía.
Necesito soltarte, 
necesito sacudirme de tí.

Me invaden la impaciencia y el miedo,
como quien invade Irak a media tarde.
Me invaden las lágrimas que no puedo llorarte.
La impaciencia reclama la amnistía
de cada una de tus miradas,
el miedo se esconde cerca de mis pupilas.

 Me declaro en guerra contra mis sentimientos
que, rebeldes, han construido una trinchera
donde pasar las noches insomnes.

A corazón abierto intento ser como el aire
y pasar de puntillas por cada latido
para que no te toque mi sangre efervescente.

Me autoinculpo:
no sé cuándo voy a dejar de quererte.

12 enero 2014

El poema lo conforman dos cuerpos desnudos




Me encanta pasear por tu mirada
mientras las palabras desnudas del poeta
bailan en tu boca.

Las recoges con la caricia suave
de quien hace el amor por última vez
antes de la despedida.

Primero las observas con paciencia
descubriendo todos los lugares visibles de su cuerpo.
Después, el tacto de tu pupila se adentra
en lo que era invisible a primera vista,
un recorrido intenso a través del alma,
quiero decir, de la mirada de cada palabra.

Y con el cariño del amante
las pronuncias,
reconocidas ya,
envolviendo cuerpo y alma con los besos de tus labios,
dejando que te toquen
con sus manos de pluma, queriéndote.

Forman parte de ya de ti, y os recreáis en cada rincón común
donde os amáis con una sed despierta,
y buscas la fuente donde el agua brota
y bebes.
Y las palabras contigo beben y se crecen.

Te apartas despacito,
para volver a cubrirlas con tu mirada
y retener en ella los lugares
donde tus labios aún parecen posarse.

Es entonces cuando entras en ellas
con un toque de impaciencia infantil,
y la curiosidad de tu lengua
explora los límites del verso,
en un infinito balanceo
que no agota los besos, ni las miradas, ni el tacto de los cuerpos desnudos.

Y el silencio final se queda para siempre en la memoria,
esa suavidad con la que le haces el amor a las palabras,
como el amante que sabe que será
la última vez antes de una despedida,
y quiere soñar en la ausencia
el cuerpo desnudo de su compañera.

02 enero 2014

Ciclón


Soltar el aire de podredumbre que me corroe de manera insana, buscar dentro de mí el espacio que ha dejado el vacío y hacerlo mío, disfrutarlo, sentirlo, llenarlo de buenas energías y sonrisas. El anterior fue un año difícil, un año lleno de emociones que aún no he conseguido descifrar del todo. Éste será un año para cosechar lo aprendido, aprehender de las situaciones y de las personas lindas que me han acompañado y de las que aún me acompañan; dejar atrás aquello que me hace daño.

Empieza un nuevo ciclo. Y prometo que será arrollador, porque tendrá como objetivo convertirme en un sujeto de cambio junto a quienes quieran acompañarme. ¡Bienvenidos/as a este mi corazón! ¡Abróchense los cinturones que empieza el despegue!