19 marzo 2017

Gloria y el amor


No leo a Gloria Fuertes,
es ella quien me lee a mí;
yo me voy dando de bruces
contra cada uno de sus versos.

Por ejemplo: en este invierno,
un domingo cualquiera,
en el que he decidido olvidarte 
en el rincón más cobarde,
hasta el humo de los cigarros
me gritaba tu nombre.

Lo he intentado, de veras,
alguna vez, incluso, pero no,
¿a quién quiero engañar?

Te colaste tan despacio
que darme cuenta fue
nada más que un instante,
un latido y ahí estabas,
mirándome atónito
desde cada uno de sus versos.

Pero no es Gloria, soy yo,
¡suena tan a frase común!,
soy yo a quien le vence
la cordura o la razón.
No sé, amor, no sé amar
sin el miedo a ras de piel.

Lo he intentado, de veras,
y sigo intentándolo, 
mi corazón es mi última trinchera.

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